Mostrado así el sector empresarial de Ecuador en el que predominan las
microempresas implica que las suspensiones, despidos de trabajadores o el impago de
las nóminas salariales en sectores con un alto grado de parálisis productivo debido al
COVID-19, así como el postergamiento de inversiones previstas por dichas empresas
y los efectos de lo anterior sobre su baja productividad relativa, tendrán un
significativo impacto en la capacidad de reactivación y recuperación de la actividad
económica de los próximos cinco años.
Finalmente debemos situar nuestro enfoque en la productividad laboral de Ecuador
que ha caído en el largo plazo en relación con el promedio de nuestros vecinos como
Colombia y Perú, lo que ilustra la debilidad de un tejido productivo con poca capacidad
de generar valor agregado y, por tanto, de afrontar con fundamentos más sólidos
períodos de inestabilidad económica como el actual. Y la ansiada productividad va de
la mano de la reducción de costes como la de la mano de obra que de por sí es alta en
nuestro país, y que, añadida al requerimiento de insumos sobrevalorados con
impuestos y tasas, estamos frente a uno de los retos más titánicos del presidente y su
equipo de gobierno. La estructura económica del país puede condicionar tanto el
impacto que tenga la crisis sobre el PIB como su capacidad para retomar una senda de
crecimiento sostenido. Los sectores de menor componente tecnológico como las
microempresas pueden verse más afectados por las medidas de confinamiento debido
a que no pueden continuar sus actividades de manera digital lo que repercute también
de manera directa en la generación de plazas de trabajo que coadyuven a la
reactivación de la economía.
Respecto del empleo adecuado, nuestra investigación revela que hubo un incremento,
es decir, que del 16,7% que se registró en junio del 2020, el porcentaje se elevó en
septiembre en un 22,1%, lo que equivale a que 1'254.836 ecuatorianos tienen un
empleo estable, con beneficios de ley, que, está lejos de cubrir la brecha cercana al
50%, ya da muestras de mejora y de reactivación. Cosa similar se evidencia en el
primer semestre del presente año pues el crecimiento del empleo adecuado llego a
bordear el 25%, y si las proyecciones del gobierno se cristalizan podríamos cerrar este
año llegando al 35%.
Sobre el subempleo, este índice descendió, pues del 34,7% en junio, se redujo a un
23,4% en septiembre del 2020, lo que quiere decir que 780.541 personas dejaron la