El desempleo y la pobreza en
el Ecuador y en Chimborazo
Unemployment and Poverty in
Ecuador and Chimborazo
Edwin Patricio Pombosa Junez
Ingeniero en Administración de Empresas,
Diplomado en Diseño Curricular, Magíster en
Educación a Distancia, Doctor PhD en Ciencias
Económicas, Escuela Superior Politécnica de
Chimborazo (ESPOCH), Riobamba, Ecuador.
pombosaedwin@yahoo.com
https://orcid.org/0000-0002-7820-5511
Alonso Edison Parra Rodríguez
Ingeniero en Administración de Empresas,
Diplomado en Proyectos de Inversión, Investigador
independiente, Riobamba, Ecuador.
edisonparra0207@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0003-0319-44587
Mariela del Pilar Mayorga Almeida
Abogado de los Tribunales de la República, Escuela
Superior Politécnica de Chimborazo (ESPOCH),
Riobamba, Ecuador.
mariela.mayorga@espoch.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-9490-0426
Rosa Sandra Burgos Castelo
Ingeniera en Administración de Empresas, Doctora
PhD en Ciencias Económicas, Investigadora
independiente, Riobamba, Ecuador.
burgossandry@yahoo.com
https://orcid.org/0000-0001-8379-7761
Resumen
El desempleo y la pobreza en Ecuador y Chimborazo
corresponden a dos temas de análisis y discusión tanto
en foros académicos, como en estamentos políticos y
sociales. Los crecientes índices de desempleo y pobreza
Imaginario Social
Entidad editora
REDICME (reg-red-18-0061)
e-ISSN: 2737-6362
enero junio 2022 Vol. 5-1-2022
http://revista-
imaginariosocial.com/index.php/es/index
Recepción: 10 de noviembre 2021
Aceptación: 12 de diciembre 2021
1-22
2
en el país especialmente acentuados en 2020 a raíz de la pandemia mundial provocada
por el Covid-19 son aspectos relevantes que han sido analizados en este trabajo. Por
tanto, mediante una revisión documental se presenta un diagnóstico actual de la
situación en la provincia de Chimborazo y en el país en los sectores empresariales y
comerciales. Se concluye que el comportamiento del desempleo en Ecuador y
Chimborazo sigue la tendencia regional y mundial que ha ocasionado el coronavirus y
que nuestra economía al ser frágil ha tenido un impacto significativo.
Palabras clave: Desempleo, Pobreza, Pandemia, Desarrollo Económico.
Abstract
Unemployment and poverty in Ecuador and Chimborazo, correspond to two topics of
analysis and discussion in academic forums, as well as in political and social circles.
The growing rates of unemployment and poverty in the country, especially accentuated
in 2020 as a result of the global pandemic caused by Covid-19, are relevant aspects
that have been analyzed in this work. Therefore, through a documentary review, a
current diagnosis of the situation in the province of Chimborazo and in the country in
the business and commercial sectors is presented. It is concluded that the behavior of
unemployment in Ecuador and Chimborazo follows the regional and global trend
caused by the coronavirus and that our economy being fragile has had a significant
impact.
Keywords: Unemployment, Poverty, Pandemic, Economic Development.
Introducción
Uno de los determinantes más fuertes en la pobreza por ingresos y por consumo, es el
mercado laboral. La pobreza evoluciona de acuerdo con cómo lo hace el empleo
transitando por un mercado laboral que se está contrayendo desde marzo del 2020 y
eso no es un secreto para nadie. La pandemia ha provocado millones de despidos en el
mundo y decenas de miles de despidos en empresas privadas y también en el sector
público en el Ecuador, aunque no en la misma intensidad pues ha variado desde al año
pasado (Plan V, 2020).
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Es así como entre marzo y abril del 2020 se calcula que 200 mil personas perdieron
su empleo formal en el nuestro país y si estos cálculos los extendemos a todo el año
anterior estamos fácilmente superando el millón doscientos mil desempleos. ¿Pero
qué tan cierto pueden resultar estas cifras si no existen fuentes que nos las entreguen
de manera oficial? Cifras exactas no existen, estimaciones técnicas y proyecciones nos
han llevado a creer que el desempleo obtuvo su pico los meses de abril, julio y agosto,
y que tuvo un leve descenso en el mes de diciembre, y que durante este año ha entrado
en lento proceso de recuperación (Plan V, 2020).
La nueva pregunta entonces es, ¿en qué sector tendrá más repercusión este
incremento del desempleo?, los resultados están determinados por la estructura del
mercado laboral en el país. Donde haya más informalidad, habrá más pobreza.
El sector laboral ecuatoriano se caracteriza por la precariedad y la informalidad,
teniendo en cuenta que en 2020 existió 1.009.583 desempleados según datos del
Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC, 2020). Dando como resultado que
un porcentaje de esta población se conviertan en trabajadores informales. Asimismo,
los trabajadores informales han reducido su nivel de ingresos por efectos de la
pandemia y todo ello va a provocar que el ingreso per cápita del hogar ecuatoriano en
el año 2021 disminuya aún más que el 2020, sino se adoptan políticas que motiven la
regeneración de empresas y la consecuente contratación de personal.
Con estos antecedentes, este artículo presenta un análisis de las cifras de desempleo y
pobreza en el año 2020.
Materiales y Métodos
Mediante la recopilación de cifras presentadas en el informe de la Encuesta Nacional
de Empleo, Desempleo y Subempleo Telefónica, se realizó un análisis sociocrítico, que
permitió el análisis reflexivo y consciente de la información (Díaz López y Pinto Loria,
2017). Asimismo, se aplica un método descriptivo, que parte de la realidad objeto de
estudio que afecta estos instantes a todo el Ecuador y Chimborazo en particular y que,
en base a la cita de cifras, datos, proyecciones y nuestro criterio nos permiten obtener
una visión mucho más amplia del tema planteado en esta investigación. Asimismo, “se
refiere a un método cuyo objetivo es exponer con el mayor rigor metodológico,
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información significativa sobre la realidad en estudio con los criterios establecidos
por la academia” (Abreu, 2014).
Igualmente, se presenta el método explicativo como parte de la metodología aplicada,
que responde a las preguntas científicas “¿cómo?”, “¿por qué es así la realidad?”, o
“¿cuáles son las causas?” y planteamos en cada reflexión hipótesis explicativas que nos
han permitido presentar criterios, opiniones y conclusiones que han permitido hacer
de este artículo un aporte para el análisis de la sociedad. El método explicativo también
permite que el investigador tenga una amplia comprensión del tema y pueda
perfeccionar las preguntas de investigación posteriores para aumentar las
conclusiones del estudio” (Ortega, 2020).
Resultados
El Ecuador al igual que los gobiernos del resto de países de Latinoamérica se encuentra
pasando por duras dificultades para solventar sus requerimientos económicos en
materia de salud, alimentación y asistencia social por el desempleo generado por el
impacto económico de la pandemia del COVID-19 que sin duda alguna no tiene
precedentes recientes, tanto por su naturaleza como por su magnitud. La
incertidumbre sobre la intensidad y la duración de la crisis es aún alta, pero las
proyecciones de los principales organismos internacionales prevén una contracción
de la economía global de un 4.9% (FMI, 2020), y en Ecuador este valor podría ser
similar o incluso mayor, pero desafortunadamente también se avizora una reducción
de alrededor de dos puntos porcentuales del crecimiento económico anual por cada
mes de confinamiento en los países donde se haya aplicado de manera más fuerte en
el año anterior (OCDE, 2020). En términos generales, se trata de una contracción de
la economía de mayores dimensiones que la sufrida en la crisis financiera global
iniciada en 2008 que marcó un retroceso en la economía mundial y los más golpeados
suelen ser los países que no mantienen fondos de previsión que les permitan salir a
flote bajo estas circunstancias.
Ecuador con estos antecedentes está sufriendo el impacto de la crisis de manera
particularmente intensa, tanto por varias debilidades estructurales del país, que lo
deja más expuesto y en situación de vulnerabilidad ante las turbulencias económicas
actuales, como por circunstancias coyunturales que hacen aún más compleja la salida.
5
El impacto desde el lado social, relacionado con la pobreza y la desigualdad, el empleo
y la protección social, o el acceso a la educación y a servicios públicos,
El hablar de desempleo y pobreza es un tema que va de la mano de las políticas
gubernamentales y del impulso que se puede dar al mercado para reactivar sus ejes.
Hablemos de cifras. En el año 2019 la pobreza en el Ecuador se sitúa en un promedio
preocupante del 25% de la población, (ver Gráfico 1) concentrando el sector rural y es
donde entra con mayor relevancia Chimborazo, pues concentra en el sector rural más
del 40% de esta población. En muchos discursos los prefectos, ministros y
mandatarios han reconocido que cantones como Guamote, Colta, Alausí son los
concentran este problema, pero muy poco o quizá nada en concreto se ha hecho para
reducirlo.
Gráfico 1: Pobreza en Ecuador
Fuente: INEC Encuesta de empleo y subempleo 2019
A ello debemos añadir que nuestra provincia y de manera recurrente estos cantones
reciben los golpes no solo de la pobreza y el desempleo sino también de la naturaleza
pues durante lo que va del 2021 (abril) ya sus principales fuentes de ingresos como son
la agricultura y ganadería han recibido la caída de ceniza del volcán Sangay, lo que ha
reducido en un 28% la producción y cosechas de la temporada y afectado en un 18% al
ganado del sector y en un 32% a la industria lechera (Vistazo, 2021).
25
17.2
41.8
0
5
10
15
20
25
30
35
40
45
NACIONAL URBANO RURAL
POBREZA EN EL ECUADOR - 2019
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Es necesario continuar nuestro análisis llegando al borde del ciclo económico que toda
sociedad quisiera obviar pero que se torna evidente en la nuestra golpeada por malos
manejos político-económicos, imperante de corrupción a los más altos niveles, donde
tenemos alcaldes y prefectos, así como ex alcaldes y ex prefectos a nivel nacional con
grillete electrónico y que a decir de varios de ellos, ese dispositivo que de alguna
manera representa un sinónimo de estar inmiscuidos en actos de corrupción, más bien
es motivo de orgullo.
Llegamos entonces a hablar de la pobreza extrema, pero como se puede evaluar la
pobreza extrema en nuestro país, quizá por el hecho cierto de quienes lo conforman
sobreviven con menos de un dólar al día (0.80 cc), es decir entre 20 y 30 dólares al
mes. Y aunque la comparación pueda sacarnos del contexto nacional en países
desarrollados como Suiza, se considera pobreza a aquella persona que tienen ingresos
inferiores a 2.250 francos suizos por mes (unos 2.400 dólares), es por eso por lo que
de manera satírica se habla de “EL LUJO DE SER POBRE EN SUIZA”.
¿Pero por qué la diferencia es 80 veces mayor entre un pobre del Ecuador y un pobre
de Suiza o de Europa en general? Sin duda alguna influyen algunos factores como costo
de vida, ingresos per cápita, salario mínimo e inflación entre otros, pero el tema de
nuestro país nos muestra una realidad que hace entender que quienes están en este
rango de un millón seiscientas mil personas en promedio, llegan a obtener ingresos
equivalentes al 7% de un salario básico al mes.
Ante este escenario veamos las cifras y entenderemos como el 2019 nos muestra un
promedio de pobreza extrema en nuestro país que casi llega al 9% (Ver Gráfico No. 2)
y manteniendo la misma tendencia está la mayor cantidad de personas que viven en
estas circunstancias en el sector rural, y nuevamente nuestra provincia pasa a ser
protagonista pues hay varios cantones que concentran y, es más, elevan estos valores
llegando en el sector rural de Guamote al 38% de pobreza extrema.
Si bien los análisis nos preocupan y mucho, poco o nada se sigue haciendo en las
esferas gubernamentales para reducir estos valores y mucho más si el gobierno está
pasando en la actualidad por fases crónicas de iliquidez y sus ingresos se han reducido
por la pandemia, la merma en la recaudación de impuestos y el azote de la corrupción.
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Gráfico 2: Pobreza extrema Ecuador 2019
Fuente: INEC Encuesta de empleo y subempleo 2019
Quizá el presente trabajo de investigación no quisiera quedarse en el diagnóstico sino
pasar a proponer soluciones, pero sabemos que no está en manos de los académicos el
revertir cifras y tendencias, sino en manos de quienes, por decisión popular, errada en
ocasiones, deben tomar decisiones, y creemos que habrá que lograr que confluyen en
torno a un mismo objetivo varias fuerzas que en la mayoría de las ocasiones no
coinciden por intereses políticos y no de sus mandantes.
Pero no podemos cerrar los ojos ante medidas positivas del Presidente Lasso, que
buscan el impulso a la producción y competitividad como ejes necesarios para salir de
la pobreza, también sabemos que desde los sectores productivos se clama por políticas
que motivan el emprendimiento y la estabilidad y que ello va de la mano de una
educación de calidad y de normas claras e incluyentes por parte de los entes de control
para reactivar a este golpeado sector que ha visto caer a negocios y empresas de
décadas de funcionamiento porque ya no puede luchar únicamente contra las políticas
impositivas de los gobiernos, sino ahora también por la pandemia que golpea aún más
duro sus mercados y posibilidades de desarrollo.
Pues en ilación del análisis en el año 2020, un año que muchos empresarios, médicos
y la población en general quisiera olvidar, esto se debe en gran medida al
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aparecimiento de la pandemia provocada por la Covid 19, ya que a economías pobres
o delicadas como la nuestra, vino a agravarla y no solo la del Ecuador sino de todos los
países tercermundistas y en mayor grado de quienes no contaban como el nuestro con
una fuente de respaldo y de ahorro para este tipo de contingencias, a pesar de que esta
norma es básica para un gobernante responsable y planificado.
El desempleo visto de manera llana y práctica en Ecuador saltó al 13,3% en el bimestre
mayo-junio del año 2020 por efectos de la pandemia del coronavirus en su economía,
convirtiéndose en la tasa más alta desde el 2007 y golpeando con mayor fuerza al
turismo, manufactura y comercio. La cifra está lejos del 4,4% registrado en junio del
2018 y del 3,8% registrado en diciembre del 2019, el último dato que había sido
publicado hasta el momento, luego de que las medidas de restricción del Gobierno
para contener el brote de la enfermedad agudizaron la pérdida del empleo formal.
Se pudo evidenciar que en el bimestre mayo-junio del 2020 la condición de personas
en empleo alcanzó el 86,7%, mientras que la condición de personas en el desempleo
subió al 13,3%, la tasa de desempleo a nivel de mayo y junio de 2020 se ubica en
1.009.000 personas según el director del estatal Instituto Nacional de Estadística y
Censos (INEC), Diego Andrade, esta misma fuente indica que la encuesta se realizó vía
telefónica por las restricciones de la pandemia a cerca de 37.500 personas a nivel
nacional.
Alrededor de 493.840 ecuatorianos salieron de la Población Económicamente Activa
(PEA) entre mayo y junio frente a diciembre del 2019 por la crisis económica y el
subempleo creció a un 34,5%.
Los sectores más afectados con el desempleo son turismo, manufactura, comercial,
actividades profesionales y construcción, esto según el propio ministerio de Trabajo
del año 2020.
El Gobierno recientemente puso en vigencia un decreto presidencial que autoriza
acuerdos mutuos entre los trabajadores y empresas para modificar condiciones
económicas, celebrar contratos emergentes y reducir la jornada laboral, en un intento
por crear nuevas fuentes de trabajo, pero los resultados hasta septiembre del 2021,
fecha de elaboración de este estudio aún no son alentadoras.
Además, tratando de impulsar de alguna manera la caída constante del empleo, se
autorizó una nueva modalidad para contratar personal por obra o servicio específico
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dentro de un negocio existente por un aumento de la informalidad en el mercado
laboral, los resultados aún no se pueden apreciar en su totalidad, pues si bien el
desempleo pareciera dar un leve respiro, la informalidad va ganando terreno, lo que
nos muestra que si bien no hay empleo pleno cada vez en mayor proporción, si hay
mayor informalidad.
Los sectores implicados siguen manteniendo sus hipótesis respecto al tema pues por
un lado los sindicatos han dicho que las medidas no son suficientes para contener los
despidos y que el Gobierno está restando sus derechos laborales, los empresarios han
justificado la reducción en sus nóminas con la falta de liquidez.
La escasez de circulante también se siente en el sector público y ha obligado a que los
GADS se limiten en la contratación de personal, pues tienen que optimizar un
presupuesto cada vez menor y que se deriva de los reducidos ingresos del estado que
no recauda lo suficiente de sus impuestos, entre los que destaca el de mayor
recaudación que es el Iva del 12%.
El impacto de la pandemia hará que los esfuerzos de los últimos 20 años contra la
pobreza se pierdan. No solo es el incremento del desempleo y el empeoramiento de las
condiciones de vida de los ecuatorianos, sino que a una estructura económica y social
que ya estaba en crisis, se suma la pérdida de cientos de miles de empleos que no se
recuperarán. El ministro de Inclusión Social, Iván Granda, preveía un aumento del 6%
en la pobreza en el Ecuador en el 2020 y que 500 mil personas más necesitarán
asistencia social. Cifra que al parecer se mantiene para el 2021 con una proyección de
un crecimiento de la pobreza de un 5%.
Se espera que la economía ecuatoriana caiga en al menos un 10,7% y que los avances
en reducción de la pobreza, alcanzados en las dos últimas décadas, se pierdan. La
predicción es un informe preliminar del Banco Mundial que llegó la primera semana
de junio del 2020 a las principales autoridades del país.
La paralización de la economía por más de 70 días y su impacto en los más pobres del
Ecuador (que a diciembre del 2019 era del 25% de la población) ya tiene cifras también
preliminares. El Gobierno ecuatoriano ha hablado de un déficit fiscal de al menos USD
12.000 millones. Según datos del Servicio de Rentas Internas del Ecuador, SRI, las
ventas privadas cayeron en USD 6 271 millones solo en marzo y abril del 2020 y para
mayo subió a USD 14.000 millones. A partir de septiembre se mostró una leve
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recuperación económica por la activación del comercio y la operación empresarial,
aunque con restricciones, pero se pudieron tener datos de las pérdidas del año 2020
en reducción de ventas privadas fueron de más de 38.000 millones de dólares y Quito,
la capital del Ecuador, y la ciudad con mayor crecimiento en índice de pobreza en los
últimos años, fue la más afectada, con una caída de USD 4 378 millones en abril del
2020. El Banco Mundial estima que dos de cada tres empresas ecuatorianas dejarían
de ser rentables en el mediano plazo si no se toman por parte de los gobiernos y la
clase política, las medidas regenerativas que impulsen su crecimiento sostenido.
Al analizar los elementos constitutivos del componente laboral, evidenciamos que las
cifras de desempleo se han disparado durante el 2020, pues hubo meses críticos de
confinamiento y encierro total para evitar de alguna forma la propagación y contagio
del virus entre la población. Se lo hizo y a pesar de que de poco a poco el confinamiento
tendía a reducirse y dar mayor libertad a la movilidad, el aparato productivo mostraba
cifras que no mejoraron de manera sustancial sino sólo presentaba paliativos que
mantenían con leves mejoras sus datos de despidos y cierres productivos, desempleo
y pobreza.
Basta con mirar las cifras de los meses de mayo a junio del 2020 para darnos cuenta
de que la situación se tornó grave para el país. Y es que el empleo pleno a nivel nacional
se redujo del 38.8% en diciembre del 2019 al 16.7% en junio del 2020. A menos de la
mitad de lo que teníamos a finales del año anterior (ENEMDU). Esto desde cualquier
lectura es grave y representa tener a una población cercana a la pobreza y lejana al
desarrollo.
Muestra de que esto ocurre en el Ecuador es la reactivada migración del ecuatoriano a
países desarrollados como EEUU en busca de mejoras en sus ingresos y de una vida
digna y aunque el viaje le represente poner en peligro su vida, el 87% de los migrantes
que llegan a Norteamérica lo hacen de manera ilegal. Las cifras lo demuestran pues tal
como lo evidencia la Gráfica No.3, la ruta ilegal preferida de los compatriotas creció de
1381 ecuatorianos que pasaron por México y caminaron hacia el sueño americano, a la
cifra monstruosa de 39125 en lo que va del año 2021. Esto es no sólo preocupante sino
también alarmante.
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Gráfico 3: Cantidad de Ecuatorianos que fueron a México y no retornaron
Fuente: Revista Vistazo 2021
Por su parte el gobierno trataba de encontrar algún mecanismo para recuperar el
empleo pleno y creó desde septiembre del 2020, nuevas modalidades laborales como
la ampliación del contrato por obra o servicio determinado dentro del giro de negocio
permitió que emprendedores inicien proyectos y generen nuevas plazas de trabajo de
calidad. Hasta diciembre del 2020, 10.000 ecuatorianos han conseguido trabajo bajo
esta modalidad.
Todos estos esfuerzos a decir de voceros gubernamentales han mostrado cifras
esperanzadoras como que la tasa de desempleo en Ecuador, a septiembre de 2020, se
ubicó en un 6,6%, es decir, un porcentaje menor al registrado en junio del mismo año,
cuando el país vivía en medio de la emergencia sanitaria por la pandemia del covid-19.
En ese entonces las cifras porcentuales fueron del 13,3%.
Esto lo establece el último informe de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y
Subempleo (Enemdu), elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
(INEC). Los resultados de la encuesta elaborada vía telefónica señala aspectos como
una variación en la situación de desempleo; en ese sentido, en junio el índice mostraba
alrededor de 1 millón de personas sin empleo, sin embargo, la cifra de septiembre
pasado señala que al menos 523.000 personas se encontraban en esa situación, pero
1381
16502
14549
39125
0
5000
10000
15000
20000
25000
30000
35000
40000
45000
2018 2019 2020 2021
RUTA ILEGAL DE ECUATORIANOS A EEUU POR MEXICO
12
es necesario valorar la gran cantidad de ecuatorianos que no reportan su desempeño
y solo se dedican a la informalidad. Se estima que se debería sumar un 19% de los
523.000 desempleados para tener un estimado cercano a la realidad.
La situación económica actual podría llevar a la mayor contracción de la economía
ecuatoriana en su historia reciente. A pesar del comportamiento clico que ha
mostrado el país en las últimas décadas y de los diversos reveses que ha sufrido, las
proyecciones apuntaron a una caída del PIB de cerca de un 8% en 2020, lo que
superaría el impacto de crisis anteriores (FMI, 2020).
Tengamos en cuenta que en el período 1990-2019 el PIB de Ecuador creció a una tasa
anual promedio de alrededor del 3%, con un crecimiento promedio del PIB per cápita
que se situó por debajo del 2%. Con este fundamento es claro entender que, en este
período, el país ha vivido diversos episodios de contracción o ralentización económica.
Los factores que han aportado a que este comportamiento se origine son: por un lado,
la crisis bancaria de 1998-1999, con una fuerte caída mundial de los precios del
petróleo a la que se sumó un contexto de shocks externos originados en Rusia y Brasil,
desembocando en la dolarización de la economía en el año 2000. Por otro lado, y
aunque de menor magnitud para el país, la crisis financiera global de 2008 tuvo un
impacto negativo, pero relativamente leve en la evolución del crecimiento económico.
Finalmente, en 2015-2016 la caída de los precios del petróleo, combinada con factores
domésticos, desastres naturales, corrupción y la ralentización de la economía mundial
llevaron a una importante caída del crecimiento económico, que se siente y se nota en
la necesidad de eliminar gastos burocráticos en el erario público y optimizar ingresos
provenientes de iniciativas de exportación mejorando también la recaudación fiscal.
Si bien la dolarización de la economía ecuatoriana representó y aún representa
importantes beneficios en términos de estabilidad macroeconómica para el país, pero
también limita la posibilidad de realizar una política monetaria que pudiera moderar
los efectos del COVID-19 a través de menores tasas de interés internas. También
reduce la posibilidad de aplicar políticas cambiarias que pudieran aminorar el
deterioro en los flujos comerciales. Sin embargo, la Corporación Financiera Nacional
(CFN) como parte de sus actividades de banca de desarrollo promueve créditos de
hasta USD 100.000 a una tasa de 8,28% anual para pequeñas y medianas empresas
para inyectar liquidez a las empresas y conservar el empleo, esfuerzos que deben ir
13
acompañados de reducción de gastos internos del estado y mayores ingresos por
incremento de la productividad y competitividad en la producción nacional.
El Ecuador frente a la pandemia se muestra en una débil posición macroeconómica
(OECD, 2019; FMI 2020). En particular, en 2019 la tasa de crecimiento del PIB fue de
0.1%, con una caída estimada del PIB per cápita de 1.5%. Si bien la tasa de inflación
entre 2016 y 2019 ha sido muy baja, de 0.28% en promedio, y la tasa de desempleo
aparentemente baja (entre 3.8% y 5% de la población activa) debido al subempleo
(17.8% de la población económicamente activa) y al empleo informal (46.7%)
persistente, en el año 2020 y 2021 las cosas han mostrado un lado aún s oscuro
pues los indicadores de desempleo y pobreza crecieron de manera que la escuálida
economía del Ecuador mantiene un desequilibrio fiscal importante a pesar de los
ajustes realizados en el último quinquenio.
Sin embargo los escenarios de nuestro país parecieran mejorar pues el gobierno del
presidente Lasso, ha apuntalado su plan de desarrollo y crecimiento en el retiro de los
subsidios a los combustibles, no solo porque sea una recomendación del Fondo
Monetario Internacional con el fin de seguir manteniendo sus buenas relaciones
financieras, sino también porque cada año le representa al país cerca de mil setecientos
millones de dólares que bien podrían destinarse al impulso del emprendimiento y
fomento productivo. Otro factor clave a tomarse en cuenta y que de seguro repercutirá
en la disminución del déficit económico es la anunciada reducción del aparato
burocrático del estado, y ya se evidenció aquello ya que es la primera ocasión que se
inserta en el presupuesto gubernamental una reducción de más de 700 millones de
dólares en personal para el año 2022.
Debemos también valorar y tener en cuenta que la capacidad de las MIPYMES para
sobrevivir a este tipo de crisis como la actual y sin efectivo, es limitada. Se estima que
las empresas formales en Ecuador tienen una capacidad de resistencia sin efectivo de
28 días, con gran heterogeneidad según sectores y tamaño de empresa: las
microempresas podrían resistir unos 17 días, frente a los 31 de las pequeñas, los 32 de
las medianas, y los 37 de las grandes (Camino-Mogro, S. et al., 2020). A pesar de la
falta de datos para el sector informal, los datos del sector formal son reveladores de la
debilidad de las MIPYMES.
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Mostrado así el sector empresarial de Ecuador en el que predominan las
microempresas implica que las suspensiones, despidos de trabajadores o el impago de
las nóminas salariales en sectores con un alto grado de parálisis productivo debido al
COVID-19, así como el postergamiento de inversiones previstas por dichas empresas
y los efectos de lo anterior sobre su baja productividad relativa, tendrán un
significativo impacto en la capacidad de reactivación y recuperación de la actividad
económica de los próximos cinco años.
Finalmente debemos situar nuestro enfoque en la productividad laboral de Ecuador
que ha caído en el largo plazo en relación con el promedio de nuestros vecinos como
Colombia y Perú, lo que ilustra la debilidad de un tejido productivo con poca capacidad
de generar valor agregado y, por tanto, de afrontar con fundamentos más sólidos
períodos de inestabilidad económica como el actual. Y la ansiada productividad va de
la mano de la reducción de costes como la de la mano de obra que de por sí es alta en
nuestro país, y que, añadida al requerimiento de insumos sobrevalorados con
impuestos y tasas, estamos frente a uno de los retos más titánicos del presidente y su
equipo de gobierno. La estructura económica del país puede condicionar tanto el
impacto que tenga la crisis sobre el PIB como su capacidad para retomar una senda de
crecimiento sostenido. Los sectores de menor componente tecnológico como las
microempresas pueden verse más afectados por las medidas de confinamiento debido
a que no pueden continuar sus actividades de manera digital lo que repercute también
de manera directa en la generación de plazas de trabajo que coadyuven a la
reactivación de la economía.
Respecto del empleo adecuado, nuestra investigación revela que hubo un incremento,
es decir, que del 16,7% que se registró en junio del 2020, el porcentaje se elevó en
septiembre en un 22,1%, lo que equivale a que 1'254.836 ecuatorianos tienen un
empleo estable, con beneficios de ley, que, está lejos de cubrir la brecha cercana al
50%, ya da muestras de mejora y de reactivación. Cosa similar se evidencia en el
primer semestre del presente año pues el crecimiento del empleo adecuado llego a
bordear el 25%, y si las proyecciones del gobierno se cristalizan podríamos cerrar este
año llegando al 35%.
Sobre el subempleo, este índice descendió, pues del 34,7% en junio, se redujo a un
23,4% en septiembre del 2020, lo que quiere decir que 780.541 personas dejaron la
15
informalidad; mientras que el empleo no remunerado aumento del 7,7% al 10,8%. Ver
Gráfico 4
Gráfico 4: Evolución del empleo
Fuente: Enemdu
Como se puede ver, las cifras demuestran un significativo avance en el mercado
laboral en los últimos tres meses del año 2020, y similar crecimiento en los seis
primeros meses del 2021, aún falta mucho por mejorar los índices de estabilidad y
crecimiento del empleo en el país, a esto habrá que añadir como un detonante más el
que el gobierno se haya propuesto reducir el tamaño del sector blico que dicho sea
de paso es obeso, pero que debe ir de la mano de políticas de emprendimiento y
estímulo micro empresarial, caso contrario solo alimentarán las filas del desempleo,
sub empleo y la informalidad.
No podíamos dejar de lado las remesas hacia Ecuador que representan otra fuente de
ingresos que se resentirá en este año. Estas podrían caer un 20% en todo el mundo en
2020 para luego recuperarse un 5.6% en 2021 (Ratha et al., 2020). La caída proyectada
se debe al desplome de los salarios y del empleo de los migrantes, que suelen ser más
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vulnerables a la reducción de ingresos durante las crisis económicas de los países
donde residen. El aporte de las remesas en la economía ecuatoriana resulta importante
ya que alcanzó los 3 234 millones de dólares en 2019 (3% del PIB), mostrando una
dinámica creciente desde el año 2015. A causa del COVID-19, se espera una caída de
las remesas para América Latina y el Caribe del 19.3% para este año, en línea con la
tendencia a nivel mundial (Banco Mundial, 2020).
Pero nuestro migrantes que han crecido en número y su destino favorito sigue siendo
EEUU recibió remesas por alrededor de 3 338 millones de dólares en el año 2020 y se
prevé que para el año 2021 este valor supere los 3 500 millones de dólares, lo que
representa un 3.23% del PIB. Un leve pero sostenido crecimiento.
Con estos condicionantes la recuperación y despegue de la economía dependeno
solo de la capacidad de preservar las capacidades productivas intactas, sino también
de adoptar políticas que permitan activar nuevos motores del crecimiento y ayuden a
superar los obstáculos estructurales al incremento sostenido de la productividad, que
se han mantenido presentes en el campo comercial y laboral ante la mirada miope de
los gobiernos que no los solventado sino más bien se han mantenido como elementos
generadores de ingresos pero con el costo de seguir alejando a la inversión y asfixiando
al empresario local.
Las Pymes enfrentan esta crisis de empleo con pocas herramientas
La realidad no solo del Ecuador sino también de los países de América Latina es que
las Pymes representan un muy importante sector económico por su generación de
ingresos y oferta de empleo, en nuestro país representan cerca del 35% del empleo
formal y aportan con un total del 20% de la producción de bienes y servicios. Para
lograr alcanzar estos porcentajes se ha recibido el apoyo de los gobiernos de la región
a través de la reprogramación de las deudas bancarias y la reducción de impuestos
acompañados de la ampliación de plazos para los pagos de los compromisos ya
contraídos, lo que ha influido en que gran parte de estas empresas se mantengan a
flote ante una de las peores crisis de la historia, esto, aunque aún no puedan navegar
de manera sólida en el rumbo del desarrollo.
Las amenazas de nuevas olas de contagio, el aumento de la inflación y las tasas de
interés sumado al endeudamiento del último o son vientos en contra de la
recuperación de la actividad económica, impulsada por planes de vacunación y la
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reducción de las restricciones de circulación. Para lograr el propósito de que las pymes
en Ecuador renacen de manera exitosa, creemos que debe plantearse tres retos: el
apoyo a la incorporación de mejores y modernas tecnologías digitales tanto en sus
procesos productivos como en sus procesos comerciales, los estímulos para la
formalización de las empresas que aún se encuentran en duda sobre su estatus
empresarial y la adopción de rigurosos protocolos de bioseguridad antes, durante y
después de la producción de sus bienes y servicios.
En nuestro estudio notamos que las pequeñas y medianas empresas, especialmente las
jóvenes, usan menos el financiamiento bancario y pagan mayores tasas de interés que
las grandes porque por los montos de sus créditos se los considera de consumo, esto
solo refuerza las vulnerabilidades de estas empresas y son un impedimento para su
desarrollo productivo, por lo que deben estar en la brújula de las políticas públicas del
gobierno del presidente Lasso durante los próximos cuatro años y de los subsiguientes
mandatarios para que los resultados se puedan apreciar en el mediano y largo plazo.
Las cifras en Chimborazo y Riobamba
En nuestra provincia de Chimborazo la situación no es ajena a la realidad nacional y
el sector comercial y empresarial son los más afectados, decenas de negocios han
cerrado sus puertas durante este año y medio desde que inició la pandemia y muchos
se mantienen como firmes luchadores al borde de la quiebra debido a las ventas bajas
que aún están en proceso de recuperación.
A septiembre del 2021 la cifra de negocios pequeños y medianos que han cerrado sus
puertas se calcula en alrededor de 560 sólo en el cantón Riobamba (SRI. Primer
semestre, 2021) y a nivel de provincia más de 2000 negocios y comercios vieron
esfumarse sus proyecciones comerciales.
Estas cifras nos arrojan datos de desempleo que desafortunadamente van de la mano,
y a pesar de que estamos entrando en un proceso de reactivación gracias a la masiva
vacunación, el empleo aún no empieza a recuperarse en el mismo nivel. Recién para
finales de año se logrará recuperar el 23% de los empleos perdidos.
En el impacto general por la COVID-19, el gran problema es el choque al mercado
laboral que tuvo el aislamiento obligatorio. Eso ha tenido una repercusión directa en
lo que es la incidencia de la pobreza por ingresos y la pobreza por consumo en nuestra
provincia. Seguramente habrá un incremento de la desigualdad por ingresos. Lo que
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hizo el aislamiento obligatorio fue cambiar coyunturalmente los esquemas de ingresos
de los hogares. Hay afectaciones fuertes en hogares que tienen perceptores de ingresos
vinculados al sector informal de la economía. Ellos viven del día a día y sus ingresos
son pocos y si sino trabaja un a no registran dinero en sus bolsillos . La epidemia aún
está pegando en los estratos socioeconómicos más deprimidos de la sociedad.
Si observamos con detenimiento el Gráfico No.5 podemos claramente notar que el
decrecimiento en los ingresos entre el año 2020 y 2019 es notorio, en el quintil 5 hay
entre un 10 y 12% de reducción de ingresos para quienes aún conservan el trabajo en
el sector privado. Pero el análisis se torna mucho más revelador en los quintiles
siguientes pues hay reducciones de más del 200%, veamos el caso del quintil 1 pues
mientras en el 2019 los ingresos promedios eran de 219 dólares, en el 2020 fueron de
tan sólo 24 dólares.
El comportamiento de los quintiles centrales va acentuándose entre el número 5 y el
uno, pues mientras menor sea su ingreso, mayor es la diferencia entre un año y otro.
Para este 2021 se estima que la tendencia se mantendría y los datos que los
conoceremos en diciembre nos proyectan una realidad lacerante para el golpeado
empleo ecuatoriano y chimboracense.
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Gráfico 5: Efectos de la falta de empleo y la reducción de ingresos
Fuente: Boletín Resumen del Banco Mundial 2020
No obstante, la leve reducción del desempleo en el último trimestre del año 2020, esta
cifra aún es considerable si se compara este índice con el mismo mes del año anterior,
lo que significa que al menos 115.749 ecuatorianos quedaron desempleados, ¿pero de
este valor cuantos Chimboracenses son parte de los nuevos desempleados? Se estima
pues no hay cifras definidas que fueron cerca de 18000 los chimboracenses que
perdieron su empleo pleno entre abril y septiembre del 2020 y que de esas cifras
negativas y pese a los esfuerzos estatales, se perdieron alrededor de 9000 empleos
hasta diciembre del año anterior. En lo que va del 2021 se habrían recuperado un par
de miles de empleos más, pero la brecha que dejó la pandemia afectó sin lugar a duda
en por lo menos 8 mil fuentes de empleo que aun a septiembre del 2021 no se han
podido reactivar.
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Para ningún ecuatoriano es desconocido que Chimborazo es una verdadera potencia
agrícola en la producción de legumbres, cereales, hortalizas, leche, carne y otros
productos muy nutritivos y que gracias a ello aporta con el 23% a la producción
nacional, y goza de excelente ubicación geográfica, clima, suelos, etc., en este escenario
puede producir mucho más y pasar a la fase meramente productiva a la de
industrialización agrícola con miras a la comercialización nacional y a la exportación.
De esta manera se generaría más empleo y dinamizaría la economía local que aún tiene
una deuda con 8000 familias que están sin sustento fijo.
Discusión
El comportamiento del desempleo en Ecuador y en Chimborazo sigue la tendencia
regional y mundial que ha ocasionado el coronavirus y que en economías frágiles como
la nuestra se han sentido de manera particular pues no contamos con un fondo de
salvamento que nuestros vecinos Colombia y Perú, lo tuvieron, lo que repercutió aún
más en el desempleo llevando a bordear el total un millón 523 mil personas que se
quedaron sin empleo adecuado.
En nuestra provincia debemos valorar que el sector empresarial es pequeño y que más
bien su sector comercial es pilar del desarrollo local, las cifras de desempleo por tanto
afectaron en mayor proporción a los negocios y comercios de Riobamba y de sus diez
cantones, si bien no hay cifras publicadas ni oficiales en torno al número de
desempleos las tendencias muestran que hablamos de por lo menos 27 mil personas
que perdieron su empleo en la provincia y lo reportaron al IESS.
En nuestra investigación hemos notado que la falta de información hace que tanto el
gobierno como quienes queremos estudiar el fenómeno, no tengamos cifras claras y
actualizadas que nos sirvan de punto de partida y lo que es peor que la poca
información oficial sea la que registran las instituciones del estado relacionadas al
empleo, pero esta cifras varían notablemente al tener en cuenta las decenas de miles
(sino centenas) de ecuatorianos, dejaron su empleo formal y no lo reportaron o que
tenían su empleo informal y pasaron a no tener ningún ingreso y por lo tanto no son
registrados por ninguna entidad pública ni privada.
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Referencias
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International Journal of Good Conscience, 9(3), 195-204.
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