
empresariales para dar un giro tecnológico a sus sistemas de producción y a crecer sus
predios. En su defecto, se verán obligados a cambiar la agricultura por la provisión de
mano de obra no agrícola (Akram-Lodhi, 2008).
Del total de personas aptas para trabajar en el Ecuador al 2001, el 39% viven en el
sector rural, y en Manabí se ocupaban el 68,16% en la agricultura; al 2010 reporta que
este sector se redujo al 58,11%, seguido del comercio con el 5,5% y la industria el
4,08%; esta situación se refleja en el PIB provincial, donde la agricultura solo
representa el 10,53% (Banco Central, 2018), periodo donde creció el empleo rural no
agrícola en un 14%. Las actividades rurales no agrícolas que han ocupado población
apta para trabajar es la construcción, creciendo en un 63%, los servicios de
alojamiento/comida otro 60% y el empleo público en 54%. A pesar del decrecimiento
del empleo agrícola, este sigue ocupando al 64% de la población rural. (Idrovo, 2016).
A la par de lo analizado, otra situación estructural de lo rural son los aislamientos
sociales, mismo que siguen debilitando la cohesión que potencialice lo comunal, ya
que este aislamiento esta dado debido a que la vivienda familiar se edifica al interior
de la finca, relacionando externamente solo con la intermediación mercantil, por lo
que estos factores no contribuyen hacer red intra e inter/comunitario; además este
tipo de asentamiento poblacional rural es muy propicio para la dominación política
tradicional.
El mar es un esencial componente constitutivo y estructurador de la provincia con sus
10 cantones: Pedernales, Jama, San Vicente, Sucre, Portoviejo, Jaramijó, Manta,
Montecristi, Jipijapa y Puerto López; estos albergan destinos turísticos emblemáticos,
como: Cojimíes, Canoa, San Vicente, Bahía de Caráquez, San Clemente, San Jacinto,
Crucita, Santa Marianita, San Mateo, Puerto Cayo y Ayampe, esta condición hace de
Manabí una economía pesquera-turística.
Todos los condicionantes descrito estructuran los asentamientos humanos en la
provincia de Manabí, sin haber seguido un patrón de espacialidad homogéneo, ni
mínimamente modelado por la estatalidad, que la hacen asimétricas partes
jurisdiccionales, en lo urbano y rural; caracterización que ratifica que “la geografía no
es un marco físico dentro del cual acontece el crecimiento económico, el empleo o el