
casos de coronavirus (SARS-CoV-2) (Statista, 2021). Este virus se propaga fácilmente
y de manera continua entre las personas, la información sobre la pandemia sugiere
que el patógeno se propaga de manera más eficiente que el virus de la influenza, pero
no tanto como el del sarampión, que es altamente contagioso. (Centros para el Control
y Prevención de Enfermedades [CDC], 2020). En Ecuador, las personas contagiadas
con la enfermedad hasta ahora representan un total de 438.934 y considerando
solamente a la provincia de Pichincha, existen 156.531 personas con COVID – 19, es
decir el 35,6 % del total de casos confirmados (Gobierno de la República del Ecuador,
2021).
Con estos antecedentes, se determina que la propagación del virus ha causado tanto
pérdidas humanas como económicas, por lo que las autoridades han tomado las
medidas necesarias para combatir esta pandemia, siendo una de ellas el confinamiento
obligatorio por ciertos periodos.
Violencia de género
La violencia de género se entiende como aquella que se practica sobre las mujeres por
parte de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones afectivas como
parejas o exparejas, el objetivo primordial del agresor es ocasionar daño, para así
poder obtener el control sobre la persona (Instituto de la mujer y para la igualdad de
oportunidades, 2020). Se puede dar en diferentes contextos, la Declaración sobre la
Eliminación de la Violencia contra la Mujer, aprobada en Resolución de la Asamblea
General de Naciones Unidas 48/104, del 20 de diciembre de 1993, publicada el 23 de
febrero de 1994 es el primer documento a nivel internacional, que aborda de manera
clara y específica esta tipología de violencia, definiendo en su artículo primero que la
violencia contra la mujer es todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo
femenino, que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual
o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la
privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la
vida privada (Yugueros, 2014).
Durante la emergencia sanitaria se ha evidenciado lo alarmante que puede llegar a ser
esta problemática, sobre todo en el periodo de cuarentena, ya que muchas víctimas se
encuentran en su hogar siendo violentadas por su agresor sin tener la posibilidad de
salir a realizar denuncias o pedir ayuda, por lo que las autoridades han tomado cartas